Un niño abandonado es el artista más popular del Arte
de los Argentinos
A las 8 de la noche del 20 de marzo de 1890 fue dejado en el torno,
que estaba a la entrada de la Casa de los Expósitos, en lo que hoy es
la Av. Montes de Oca número 40, un niño como de veinte días de edad,
con camisa, pañal y ombliguero de madrás, faja blanca de algodón,
gorrito y tres mantillas de bombasí, un trapo grueso de algodón y la
mitad de un pañuelo de hilo. Fué bautizado el 21 con el nombre
de Benito Juan y con el apellido Martín.
Vivió casi ocho años allí y fue colocado el 18 de noviembre de 1897.
Hasta aquí la letra de un acta que lleva el número 447 y que se encuentra
en los archivos del Hospital General de Niños, Dr. Pedro de Elizalde.
¿Qué ocurrió en Buenos Aires en dicho año?, fueron abandonados
1076 niños y tan sólo 205 fueron dados a familias, 693 fallecieron,
y vivían en la Casa de Expósitos 1466. Es el tiempo de la inmigración
y el gran desempleo en la ciudad, y cerca de 3 chicos eran abandonados
por día.
¿Por qué fue dejado a las ocho de la noche? Porque al haber
poca luz la persona que lo dejó lo puso en el torno, giró la rueda,
tocó la campana para avisar que habían dejado un niño
¿Por qué fue dejado con ropas lujosas? Fue para significar que
el chico venía de buena cuna y que las seis hermanas de caridad que
cuidaban los niños debían tener por él un cuidado especial.
¿Por qué fue bautizado con el nombre Benito? Porque fue bautizado
el 21 de marzo, día de San Benito.
¿Por qué su apellido es un nombre propio aparentemente?. Era
la costumbre del apellido que se le colocaba a los niños espósitos
¿Por qué ese niño no fue adoptado durante los más de siete años
y medio en que vivió allí? Es que no se daban en adopción niños sino
después que cumplieran seis años, ya que entonces estaban aptos para
trabajar, y además era un plazo prudencial para que los padres biológicos
hubieran cambiando de opinión o mejorado su fortuna u pudieran recuperar
a su hijo.
¿Por qué se dejó un pañuelo bordado con una flor, cortado transversalmente?.
Era costumbre dejar algún elemento que permitiera demostrar luego
quién había dejado al niño, en otros casos se dejaba un pedazo de
servilleta o un vestido. Se utilizaba el término "colocado" en razón
que se daba una tenencia del niño y luego se hacían los trámites
judiciales para que fuera adoptado y se le pudieran hacer los documentos
correspondientes con el apellido de sus padres adoptivos.
¿Quién era este niño? El artista más popular y el filántropo
más destacado que ha tenido la Argentina. Su padre adoptivo, fue un
genovés que había trabajado en Olavarría y que cargaba carbón de leña
en La Boca, se llamaba Manuel Chinchella. Su madre, una analfabeta entrerriana,
que lo amó y lo cuidó, se llamaba Justina Molina. Cuando este niño cumplió
29 años cambió la grafía de su nombre debido a los problemas y confusiones
que le generaba, ya que a Chinchella le decían burlonamente "chinche"
y además los genoveses lo pronunciaban Quinquela, por eso pasó a ser
BENITO QUINQUELA MARTIN. Vivió con sus padres hasta que ellos fallecieron
a los 78 y 84 años, con sus primeras ventas les compró la casa y la
carbonería donde trabajó de niño, y luego compró los mejores terrenos
para construir una escuela para 1.000 niños, un lactario donde las amas
de leche dieron alimento a los niños abandonados o pobres, una escuela
de artes gráficas para que se especializaran los niños del barrio y
un instituto odontológico modelo, que él no tuvo, por lo que siempre
padeció una dentadura imposible. También un jardín de infantes, y en
fin, todo lo que recibió lo dio, porque sin duda el ser feliz es dar
sin esperar recibir.
Todos los que quieran rendirle honor y gloria a Quinquela Martín tendrán su
oportunidad a partir del 19 de septiembre en el Palais de Glace, Posadas 1725
donde realizaremos la exposición homenaje, con más de un centenar de sus obras.
Quedan invitados Ignacio Gutiérrez Zaldívar
igzaldívar@zurbarangaleria.com.ar
Quiero agradecer muy especialmente al Dr. Juan Carlos Ramognini y
al Dr. Pablo Croce, del Hospital de Niños Pedro de Elizalde, quienes me
brindaron el material gracias al cual pudimos contarles esta historia
Ignacio Gutiérrez Zaldívar
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